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EE.UU. compra yenes: el dólar se hunde tras la intervención
Extracto:Estados Unidos compró yenes japoneses por primera vez en más de una década en una intervención bilateral coordinada con Japón. El anuncio desplomó al dólar desde máximos de 40 años por encima de 163 yenes hasta cerca de 155 yenes. Analistas advierten que las presiones bajistas sobre el yen persisten pese al impacto inmediato de la operación.

El dólar estadounidense se debilitó abruptamente el lunes 3 de agosto de 2026 frente al yen japonés, después de que el presidente Donald Trump y la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, confirmaran una intervención conjunta en los mercados de divisas. Fue la primera vez en más de una década que Estados Unidos compra yenes japoneses.
Antes de la intervención, el dólar cotizaba por encima de los 163 yenes, máximos de 40 años. El lunes por la mañana, tras el anuncio oficial, cayó hasta casi 155,20 yenes, y al cierre de la tarde en Tokio cotizaba a 156,75 yenes.
Cómo se ejecutó la intervención
El Banco de la Reserva Federal de Nueva York vendió euros a cambio de yenes en nombre del Departamento del Tesoro. Una fotografía de Reuters del bloc de notas del secretario del Tesoro, Scott Bessent, durante la reunión de gabinete en Camp David el 31 de julio, mostraba la anotación de comprar yenes por entre 5.000 y 10.000 millones de dólares.
Bessent declaró que el Tesoro “no dudará en participar en futuras intervenciones conjuntas” y apoya las medidas de Japón para corregir “la importante infravaloración del yen”. Katayama confirmó la compra coordinada y advirtió: “No dudaremos en realizar más intervenciones conjuntas”.
Por qué el yen llevaba meses en caída libre
El diferencial de tasas de interés es el principal motor: la Reserva Federal mantiene su tasa entre el 3,5% y el 3,75%, mientras el Banco de Japón (BOJ) apenas ha subido la suya hasta el 1%, su nivel más alto en 31 años. Esa brecha llevó a los inversores a vender yenes y comprar dólares. Ambas instituciones mantuvieron sus tasas sin cambios la semana anterior.
El yen cayó en julio a su nivel más bajo en 40 años, agravado por los costos energéticos de la guerra en Irán, que deterioran la balanza comercial japonesa.
El escepticismo de los analistas
El BOJ ya intervino a finales de abril, pero el éxito fue pasajero. Shusuke Yamada, de Bank of America Securities, señaló que la intervención “solo sirve para ganar tiempo”. Barclays advirtió que “persisten las presiones bajistas a largo plazo”. Stephen Innes, de SPI Asset Management, señaló que el diferencial de rendimiento sigue siendo amplio y el BOJ avanza demasiado lento para un cambio de tendencia sostenido.
Una jugada con cálculo político
Shigeto Nagai, de Oxford Economics, calificó la intervención como una medida de “bajo costo” para Washington: un favor a un aliado clave mientras se protegía la estabilidad de los mercados. Trump insistió en que EE.UU. obtuvo un “beneficio financiero”. La última intervención conjunta similar ocurrió en 2011, tras el terremoto y tsunami en el noreste de Japón.
Mientras, la primera ministra Sanae Takaichi impulsa recortar el impuesto a alimentos del 8% al 1% y aumentar el gasto público, medidas que tenderían a debilitar aún más el yen.
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